
Javier Bilbao: 52 años, una vida dedicada a la danza y las mismas ganas de seguir compitiendo
El bailarín, coreógrafo y profesor casildense comenzó a bailar a los 6 años y, más de cuatro décadas después, continúa participando en certámenes de todo el país, donde suele obtener excelentes result
El bailarín, coreógrafo y profesor casildense comenzó a bailar a los 6 años y, más de cuatro décadas después, continúa participando en certámenes de todo el país, donde suele obtener excelentes resultados. En “Subí que te llevo” repasó su trayectoria, recordó a sus maestros y habló sobre el desafío de competir frente a bailarines mucho más jóvenes.
Hay pasiones que aparecen temprano y se quedan para toda la vida. Para Javier Bilbao, la danza llegó cuando tenía apenas seis años. Lo que comenzó como una actividad de un niño terminó convirtiéndose en una manera de vivir, de expresarse y de representar a su ciudad.
A los 52 años, Javier continúa bailando, enseñando, coreografiando y, algo que no todos pueden sostener durante tanto tiempo, compitiendo.
Y lo hace con resultados que hablan por sí solos.
A lo largo de los últimos años participó en distintos certámenes y competencias en diferentes puntos del país, obteniendo primeros y segundos premios y demostrando que la experiencia también puede ser una enorme ventaja arriba de un escenario.
En diálogo con “Subí que te llevo”, Javier recorrió buena parte de esa historia. Recordó sus comienzos, habló de los profesores que fueron fundamentales en su formación y volvió la mirada hacia aquellas primeras épocas en las que las competencias eran diferentes y la preparación de los bailarines tenía otras características.
La charla también permitió detenerse en una cuestión que atraviesa buena parte de su presente: ¿cómo se compite a los 52 años contra bailarines de 18 o 20?
La respuesta no está solamente en el estado físico. Porque es evidente que las nuevas generaciones llegan con otras posibilidades de entrenamiento, preparación y exigencia corporal. Pero Javier aporta algo que solamente puede dar el paso del tiempo: experiencia, conocimiento del escenario, interpretación, musicalidad y una enorme cantidad de horas de danza acumuladas durante toda una vida.
Y, fundamentalmente, las ganas.
Porque después de más de 45 años bailando, Javier todavía encuentra motivos para ponerse nuevamente frente a un jurado y asumir el desafío de competir.
En ese recorrido hay también una enorme cuota de nostalgia. Los nombres de sus maestros, los escenarios, las competencias de otras épocas, los compañeros de aquellos primeros años y todas las experiencias que fueron construyendo al artista que hoy es.
Pero la historia no está solamente en el pasado.
Javier ya tiene puesto el próximo objetivo en la mira: Pre Cosquín.
Para esa competencia se encuentra preparando tres cuadros que recorrerán diferentes expresiones de la danza folklórica: una huella, una zamba y una chamarrita litoraleña.
Tres propuestas que vuelven a ponerlo frente a un nuevo desafío y que muestran que, para él, la carrera todavía está lejos de terminar.
La historia de Javier Bilbao es también una historia de perseverancia. La de alguien que empezó a bailar cuando era un niño y que, más de cuatro décadas después, continúa sintiendo esa misma necesidad de bailar.
Porque quizás ahí esté la verdadera razón de todos esos premios.
No se trata solamente de ganar.
Se trata de seguir estando ahí.
De seguir ensayando. De seguir aprendiendo. De seguir compitiendo. De seguir emocionándose antes de salir al escenario.
Y de demostrar que hay sueños que no tienen fecha de vencimiento.
La charla con Javier Bilbao en Subí que te llevo fue, justamente, eso: un recorrido por una vida atravesada por la danza, por los recuerdos y por una pasión que sigue completamente vigente.
Un merecido reconocimiento a uno de los artistas que Casilda tiene la suerte de tener entre sus protagonistas, y que todavía tiene muchos escenarios por delante.